Hay en Los alimentos del deseo una historia privada de alimentos vinculados caprichosamente al tema amoroso y erótico, «sea porque se les atribuyen tradicionalmente propiedades afrodisíacas, porque su sabor es particularmente seductor, porque forman parte de una farmacopea erótica popular o porque culturalmente se encuentran en un grado de refinamiento tal que suscitan las más intrincadas fantasías».

Aquí más picones desde el índice del libro, para alborotar el deseo de tenerlo, leerlo, atesorarlo:

El pez globo
Muerte y placer en la gastronomía japonesa

«... se dice que la muerte causada por el pez globo es tan placentera como una petite mort, y algunos cocineros entonces buscan dejar una mínima dosis de toxina en el pescado, suficiente para producir un leve adormecimiento de labios y lengua, pero demasiado poca como para llevar la sensación al extremo».

El cordero
Ese macho cabrío

«Si había una carne más apetecible en aquellos tiempos del Mesías era la del cordero, nombrado 179 veces por los profetas en la Biblia».

La liebre
Eros en la caza y celos en la casa

«Propongo solo pensar en esta imagen: Dafne corre y corre sobre sus dos piernas mientras jadea, huye de Apolo que ahora, flechado por el arco de Cupido, la persigue, convertido él mismo en la pasión amorosa...»

El chivo
El macho cabrío en la mesa

«... se dice que Zeus creó la cornucopia con uno de sus cuernos, para que el poseedor de este regalo exuberante pudiera extraer de él todos los alimentos imaginables».

Las asaduras
Filtros amorosos

«Aunque suene un poco aberrante, no deben olvidarse tampoco las vulvas de cerda rellenas con puerro, ruda, salsa garum, piñones, comino y carne de cerdo triturada, que recomienda Apicio en Roma».

La nuez moscada
Venenosa dulzura

«El aroma proveniente de la semilla (nuez moscada) que los poetas malditos —Baudelaire, Rimbaud, Verlaine y Mallarmé— infusionaban en leche para alucinar cuando escaseaba el ajenjo, puede ser en la cocina la más aromática, inofensiva y excitante de las especias».

La canela
Rica en la cama

«Imaginemos el arrebatado amor de la reina de Saba por Salomón, al punto de haber abandonado sus votos de castidad luego de conocerlo, presentándole la canela a este hombre prolijo en palabras».

El azafrán
Reír hasta el paroxismo

«Su regusto es prolongado, incluso horas después de haberlo comido, y acompañado con las burbujas de un buen champán es un excelente pronóstico para una velada excitante».

El cardamomo
El despertar de los apetitos

«Uno de mis libros más preciados, Las mil y una noches, cuyo discreto erotismo me resulta uno de los ejercicios más refinados de la narrativa del Oriente, cuenta cómo la semilla del cacofónico cardamomo es machacada y untada en el glande para aumentar su tamaño».

La pimienta
El picante de la vida

«Afortunada era la novia que en el siglo XIII recibiera pimienta como dote. Seguro no le faltarían pretendientes. Pero, además, era de esperar que su vida conyugal fuera tan picante como su respaldo económico».

Las trufas
La atracción del abismo

«De todos los elementos de uso culinario que existen en la creación, la trufa está mandada a hacer para los de naturaleza aventurera, que no temen vivir placeres extremos ni romances de novela».

El hidromiel
Las mieles de tu boca

«Para fabricar una gota de miel la abeja se posa sobre mil flores, mil úteros en los que este misterioso insecto depositará el polen necesario para perpetuar la especie de la que se alimenta. Para fabricar un kilo de miel, habrá recorrido mil kilómetros y visitado seis millones de flores. Toda una orgía de la naturaleza».

El vino
Para corazones sufridos

«Hay vinos de sabores pasajeros, y otros cuyo gusto permanece en la boca por largo tiempo, aun después de haber sido tragado. Esos suelen ser inolvidables, como los grandes amores».

El olivo
Sagrado y obsceno

«Pero si el olivo es símbolo de honor y eternidad, también lo es de sexualidad y fertilidad. Las mujeres griegas dormían bajo estos árboles cuando querían concebir».

El cacao
Adictivo, como el amor

«Y qué mejor ofrenda para iniciar una sesión amorosa que el ritual que oficiaba el propio Casanova, quien bebía una libra de chocolate del pecho de las mujeres como iniciación del ritual amoroso».

La almendra
Sendero del pubis

«Háblame de Dios —le dije al almendro— y el almendro floreció», escribió Nikos Kazantzakis, autor de Zorba, el griego y La última tentación de Cristo.

El merey. ¡Es así!

«Jugoso es el pedúnculo, astringente y dulce como algunos amores ciertamente difíciles, de esos que te atrapan de un solo golpe sin que te hayas dado cuenta, el también conocido como anacardo o caujil te deja una cierta asperidad en la boca y una adicción, sin embargo, a su dulzor».

El coco
Sabor a mí

«El coco es alegría, es sol, es trópico, es calor, es palmera, hamaca, cumbia y fulía. Es cadereo, es Taganga, es Jamaica y es reegae, es culo ‘e puya, es un negro bien prieto y tallado en madera fina con labios carnosos, es ron, es san Juan to’ lo tiene y san Juan to’ lo da».

La manzana
Bella sin alma

«Pero vamos salivando detrás de una manzana de la misma manera que nos exalta lo prohibido. Nada mejor para vencer el vicio que cediendo a la tentación, reza un viejo adagio».

El sésamo
Como la cueva de Alí Babá

«Nada como un lenguado abrasado con sésamo y wasabi para estimular el pecado. La mostaza alcanforada japonesa en la nariz, con el sésamo, el lenguado y un buen uso de la lengua son la combinación perfecta para que el conjuro de Alí Babá haga lo suyo».

La sapoara (La cabecita sí)

«La sapoara, dicen algunos, tiene sabor a tierra, pero para la gran mayoría es exquisita, y esto le ha merecido la letra de muchas canciones alusivas a su poder como filtro amoroso».

El caviar
Ese oscuro lado del deseo

«Pero hay quienes dicen que el caviar no es un alimento sino un sueño, una forma de entender la vida, y no les falta razón».

El curry
Para amantes olvidadizos

«La cúrcuma, su componente principal, parece que ayuda a aclarar la memoria por la cantidad de antioxidantes que tiene y por una sustancia llamada bisdemetoxicurcumina».