Porque cocinar es como besar

Hay una premisa básica en Los alimentos del deseo: la cocina en sí misma es un afrodisíaco, una alquimia que involucra todos los sentidos.

Besar también es como cocinar, señala Maruja Dagnino, «pues en ese ir y venir del aliento se amalgaman los deseos y se va encontrando a fuego lento el punto perfecto de cocción».  Dice que para George Bataille el beso es el inicio del canibalismo. «Te quiero comer la boca», «te besaré hasta hacerte sangrar», son expresiones que vinculan erotismo y alimento.

Escribe Dagnino al respecto: «Cocinar es como besar, un acto amoroso, una invitación expresa al placer. Será por eso que hacia finales de la Edad Media algunos sacerdotes se empeñaban en prohibir ciertos alimentos que, a su criterio, eran una incitación a la lujuria. Y Alfonso X advertía que “el comer de más es vedado a todo hombre, mayormente al prelado porque la castidad no se puede bien guardar con muchos comeres”. Los afrodisíacos son, pues, el puente que une a la gula con la lujuria».