El coco: sabor a mí

Así comienza el delicioso capítulo sobre el coco en Los alimentos del deseo:

Los venezolanos tienen la extraña costumbre de tomar whisky con agua de coco. Un hábito que los amantes del buen bourbon seguramente desprecian, puesto que lograr un extraordinario blend es un trabajo que requiere de gran inteligencia y también de una «ardiente paciencia». Aunque sé apreciar un whisky servido con un solo hielo, este es un trago que yo reservo para esos momentos de soledad, en los que necesito bajar la guardia, generalmente antes de dormir. Para ser sincera, el agua de coco me resulta más excitante. Y en la playa me gusta con vodka, justamente porque esta me pone alegre, pero no le altera el sabor al agua de coco, antes por el contrario es lo que la sal a la cocina.

El coco es alegría, es sol, es trópico, es calor, es palmera, hamaca, cumbia y fulía. Es cadereo, es Taganga, es Jamaica y es reegae, es culo ‘e puya, es un negro bien prieto y tallado en madera fina con labios carnosos, es ron, es San Juan to’ lo tiene y San Juan to’ lo da.