Del prólogo y la contraportada


 

«Cuando con el paso del tiempo, lógicamente, se mitiga o anula el deseo erógeno, aún nos queda el refugio de los placeres culinarios, y si estos son restringidos, nos resta todavía el disfrute de por vida de la literatura del paladar».

Juan Mari Arzak

Cocinero vasco,
tres estrellas Michelin

«Maruja Dagnino aflige, corta y limpia el cuerpo de las palabras de todas las impurezas que pudieran arrastrar y así, desnudas, desprendidas de los afectos de la sangre, in nuditas virtualis, continúa sometiéndolas, sin embargo, a suplicios y torturas para extraer los secretos que van a macerar el verbo que emergerá de ellas (...) Una nueva vida rozará los sentidos del lector cuando, una vez abierto este libro, avance a lo largo de sus páginas escritas con viva elegancia y esclarecida sensibilidad».

Rodolfo Izaguirre

Ensayista y crítico
cinematográfico venezolano

«He aquí un libro que va “de la boca a los genitales”. Con prosa transparente, húmedo humor y gran erudición, la bella Maruja Dagnino nos lleva a un recorrido milenario por los sabores, ingredientes y procedimientos que sostienen los alimentos del deseo. Cocina práctica y también de alta factura, hallaremos aquí. Animal y espíritu: eso somos al cocinar o al comer».

José Balza

Escritor y académico venezolano

De boca y mano de la autora

Maruja Dagnino


 

 

«La cocina en sí misma es ya un afrodisíaco. Y hay en el cocinar, en el comer y en el fornicar un solo espíritu».

«Cocinar es como besar, un acto amoroso, una invitación expresa al placer (…) Porque cuando el comensal cierra los ojos y la lengua se entrega definitivamente a la caricia de la comida, el cocinero sabe que proporciona un placer físico, erótico, si se quiere (…) No nos engañemos, eso sí. Para que los afrodisíacos funcionen el comensal tiene que entregarse».

«Sin importar cortaduras ni quemaduras, quien cocina está dispuesto a lacerar el cuerpo para satisfacción de aquel a quien desea seducir».

«...el sexo no sería nada sin la alcahuetería de los sentidos».

« Y lo erótico no es otra cosa que cultura, refinamiento, estilo y conocimiento. Se cultiva igual que el gusto por el arte. Es un juego delicioso entre tensión y distensión, y entre ellas existen miles de posibilidades tan perversas o inocentes como lo humano y lo divino lo permitan».

«El acto de comer requiere de cierto salvajismo domesticado».

Maruja Dagnino por Eusebio Montilla · @evmontilla
Maruja Dagnino por Eusebio Montilla · @evmontilla